Luna de Cristal (Fragmento)
Las imágenes y los sonidos inundaron mi mente y se apoderaron de mi conciencia, frente a mis ojos un valle de lágrimas tomaba forma de océano y en medio de sus inocentes y transparentes aguas un ataúd sobresalía, brotando como la planta brota de la semilla, naciendo como la oscuridad nace del sufrimiento. Intenté sumergirme entre las aguas, impulsado por un sentimiento que desconocía, influenciado por pensamientos que había olvidado en el pasado, pero al intentar hacerlo las aguas retrocedieron y se elevaron como si el tiempo fuese el que retrocediera, llevándolas a fusionarse y a volverse una sola, la cual representaba la primera lágrima que había sido producida, la cual a su vez regresó al rostro de donde había nacido, desapareciendo frente a uno de los ojos de la joven mujer que se encontraba tendida sobre el ataúd.
Corrí con desesperación, deseando únicamente acercarme a aquella mujer, esta era la imagen que me había estado atormentando desde que las pesadillas comenzaron, aquella mujer de piel suave, labios rojizos y oscura cabellera, aquella hermosa joven quien ahora estaba frente a mi mirada, como si estuviese muerta o a punto de morir. Con valor y al mismo tiempo con miedo, estiré mi brazo intentando tocarla, pero cuando la sombra de mis dedos se acercó a su mejilla, aquella mujer abrió sus ojos y su mirada penetró en mi mirada, y el profundo y maravilloso azul que formaba su iris, me poseyó como nunca nada lo había hecho. -Me estoy muriendo…- me dijo ella con suavidad y con tristeza, como si verdaderamente agonizara; después de esto y de manera repentina, me encontré completamente solo, perdido en un infinito desierto de blancas arenas, perdido en un sentimiento de dolor, de confusión y de soledad, atrapado en la culpa que me inspiraba el sufrimiento de ella.
Tras un suspiro que me liberó, pude despertar encontrándome en la seguridad de mi cuarto y aunque en ese momento la lluvia que afuera tenía lugar era mi única compañía, sentía que ella estaba a mi lado, sentía que la conocía, que siempre la había conocido, sentía que la amaba y que siempre la había amado y ahora sufría con tan solo pensar que ella estaba muriendo. Esas eran las pesadillas que me atormentaban y que me robaban la tranquilidad, esas eran las imágenes que yo vivía como si fueran mi realidad, las que experimentaba como si fueran totalmente ciertas…
